“Arenas movedizas de emoción”

Por Bobby Rio
Creador deMensajes Magneticos

Love_Sick_by_Lissie_KunConoces a Rocío en el cumpleaños de un amigo.

Estaban todos en un bar local. Y de alguna manera Rocío y tú se acercaron el uno al otro.

Ella es rubia y de cabello corto y puntiagudo. Y tiene un poquito de “tontera”.

Definitivamente no es el tipo de chica que sueles elegir.

Pero ella comienza a jugar con tu vanidad rápidamente y te dice halagos, te llama “adorable”. Te sientes bien con la atención, pero en realidad no te interesa enrollarte con ella.

Pero ella es persistente. Y más tarde esa misma noche te invita a ir a un viaje de esquí el fin de semana siguiente con un grupo de amigos.

Estás lo suficientemente borracho para aceptar la invitación. Además, no eres del tipo que rechaza una invitación para hacer esquí.

Aunque al principio te resististe a ella cuando llegaron a la montaña, eventualmente la idea de compartir la cama con una rubia linda pesa más que hacerte una mirando porno.

Al momento de besarse sientes una química que no habías sentido en un largo tiempo. Y la indiferencia que sentías hacia ella se convierte en una fuerte atracción física.

Cada vez que se para cerca de ti sientes el impacto de energía sexual que corre por tu cuerpo.

Ella despertó un fuerte deseo “físico” en ti…

…Pero no sientes mucho más que eso.

Tienen un sentido del humor opuesto. Les gustan diferentes tipos de música. Y en general no tienen mucho en común.

Tú asumes que una vez que termine el fin de semana, el “encantamiento” que te produce su audaz confianza en sí misma se irá… y probablemente pondrás alguna excusa para evitar verla de nuevo.

Las primeras noches de vuelta en casa van bien. Tú y Rocío intercambian algunos mensajes. Ella menciona algunas veces que quiere verte.

Pero tú estás en modo “jugar ser distante” así que decides esperar algunos días para llamarla (si es que la llamas).

Pero cuando se acerca el viernes, comienzas a sentir un “cosquilleo” en todo tu cuerpo con solo pensar en quitarle la ropa. Este sentimiento se intensifica y crece hasta que casi no puedes contener tu entusiasmo.

Mientras estás en el trabajo le envías un mensaje de texto que dice: “Quiero verte. ¡MUCHO!”

Esperas una respuesta inmediata de ella con el mismo sentimiento.

Esperas, y esperas… pero la respuesta nunca llega.

Aún estás en modo “jugar a ser distante” así que decides ir al bar con algunos amigos. Si, lo admites. Tu mente está en Rocío. Pero no te preocupas porque parece que a ella le gustas mucho… (Así que es probable que esté ocupada o algo similar. Tal vez está haciéndose la difícil).

De vuelta en tu casa más tarde vas en contra de tus instintos y la llamas. Cuando ella no te responde le dejas un mensaje. Te duermes esa noche con el teléfono en tu mano, aún esperas su llamada.

El sábado a la mañana entras en “modo pánico”.

Darte cuenta de que no te llamó lo reafirma. Comienzas a escanear tu cerebro buscando razones por las que ella te podría estar evitando.

No estás seguro de por qué te molesta tanto que ella haya ignorado tu llamada… pero te molesta.

En el transcurso de algunas horas, “Rocío pelos parados” pasa de ser una chica que planeabas rechazar… a “posible novia”.

No tienes novedades de ella por el resto del fin de semana.

Llegado el domingo ya comienzas a pensar con claridad nuevamente. Recuerdas su horrible gusto musical. Recuerdas sus cursis intenciones de flirteo. Y el “cosquilleo” que te causó entre las piernas se vuelve un recuerdo distante.

A la 1am del lunes ella te llama.

111030010449-apple-iphone-newly-purchased-story-topSabes que no debes contestar el teléfono. Sabes que deberías darle un poco de su propia medicina. Pero no es eso lo que haces. Lo que haces es invitarla a tu casa.

Cuando llega a tu casa, ella se muestra despreocupada por no haberte llamado… y tú la perdonas inmediatamente. Se besan por un rato. Ella te dice lo lindo que eres. Cuán bien besas. Y que quiere cocinar una cena para ti esta semana.

Te sientes bien. Eres el Rey del Mundo. Comienzas a preguntarte por qué estabas tan preocupado. Por supuesto que le gustas.

¿O no?

La gran cantidad de mensajes que esperas de ella nunca llegan. De hecho, no recibes ni un solo mensaje de ella por el resto de la semana.

Los siguientes dos meses están borrosos…

Básicamente consistieron en revisar tu teléfono cada tres minutos para ver si ella te había llamado.

Las pocas veces que te llama o te envía un mensaje… estás demasiado débil para seguir el juego. Por un minuto o dos te dices a ti mismo que no la llamarás… pero luego te rindes.

Algunas veces ella parece “fría y distante”.

Otras te envía mensajes como “Te extraño”, “Deberías estar conmigo ahora”…

Una noche tu teléfono suena a las 4am. Es su número. Pero nadie responde. Pronto sale una música del auricular y te das cuenta de que “No quiero perder tu amor esta noche” es la canción que está escuchando de fondo, donde sea que ella esté. Tú le habías dicho que esa era tu canción favorita.

491452944_1fd0528e5c_mYa no sabes cómo actuar. Intentas estar calmo y actuar como si no te importara. Más tarde, en momentos de debilidad, le envías mensajes que dicen “¿Qué pasa con nosotros?” y otras cosas que te dan náuseas pensar.

Tus conversaciones con tus amigos se han vuelto un juego constante de “decodificar a Rocío”.

Ellos están cansados de escucharte hablar de ella. Pero no puedes dejar de analizar sus motivos. Tratas de descifrarla.

Quieres alejarte. Pero tienes tantos “asuntos pendientes”. Tienes que resolver este acertijo. Tienes que ganar esta batalla.

Tienes que recuperar el afecto y la validación que te dio “Rocío pelos parados” en la montaña en ese viaje de esquí hace muchos meses…

Admites a ti mismo que ella “te tiene”.

No has pensado en otras chicas en mucho tiempo. Sus defectos no te importan. Su pelo parado ya no te molesta.

Estás en “arenas movedizas de emoción” y su pequeña mano es lo único que puede sacarte de allí.

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